Hoy es un día muy especial en nuestro viaje. Opi está de aniversario. Se cumple también, casi la mitad de nuestra aventura. Un poco una bisagra en nuestro recorrido. Tendremos un programa muy intenso por delante. Nos tienen todo preparado. No solo conciertos y soireés, sino también algunas charlas, entrevistas y exposiciones. No faltaran visitas a los sitios más emblemáticos de Viena y tal vez no tanto. Será parte de nuestra imaginación, ver que lugares conocer o reencontrar, ya que no están en la grilla.

En el café Diglas, de Elisabeth, amiga del opi, es donde tenemos internet. Dentro de la casa que nos han cedido, estamos totalmente incomunicados y sin grandes lujos, pero con techo seguro, a poca distancia del distrito central. El número 1. A ella la conoció en su primera visita a Viena, después de casi 60 años. Era otoño de 1998. El Parlamento de Austria había hecho una invitación, a sobrevivientes de la Shoa, a lo largo y ancho del globo. Entre las personas invitadas, estaba opi. Llegó el momento donde más de una decena de sobrevivientes, expusieron ante un auditorio repleto. Opi fue también de la partida.

Terminadas las exposiciones, profesores del colegio secundario se acercaron al opi y le preguntaron si sería tan amable de hablar a los alumnos de la escuela. Opi, sorprendido, respondió que porqué habían escogido justo a él. El único que no había terminado ni siquiera sus estudios secundarios. La respuesta fue contundente: es usted una persona interesante, que sin dudas, cautivará a los niños. Será muy productivo e interesante, que esto mismo que comentó ante tamaño auditorio, pueda transmitírselo a los chicos.

Fue entonces, que sin siquiera pensarlo, opi se encontraba, nuevamente  conversando y reviviendo hechos lamentables, que lo han marcado de por vida. Aún tiene pesadillas, que lo atormentan en medio de la noche. Esas mismas que han convivido desde hace casi 80 años. Entonces, un poco más fácil compadecerse, y entender tantos traumas, que son parte de su día a día. Admirar que a pesar de la adversidad, como tantos otros cientos de miles, pudo sobreponerse y seguir adelante, construyendo un futuro prometedor en tierras lejanas.

A medianoche, opi hizo un recorrido sentimental, a través del pensamiento. Sus tíos, primos, padres e incluso abuelos, entre otros seres queridos, estuvieron presentes. A muchos de ellos, nunca más volvió a ver. Exactamente a las 12, todos ellos desfilaron por su mente. Se hicieron presentes. Probablemente no de carne, pero prácticamente, revivieron en el dormitorio. Uno a uno, estuvieron a su lado, en un momento tan emotivo. Pasada media hora o quizá un poco más, volvió a un profundo sueño, no sin antes, pensar en sus seres queridos, que aún están vivos. Sostuvo era aún más sensato, rodearse de quienes aún lo acompañaban del otro lado del hemisferio.

Entonces, 77 años más tarde, opi vuelve a celebrar un cumpleaños en Viena. Desde aquel olvidable año 38, no ha estado un solo aniversario en esta ciudad imperial. Si bien ha regresado, producto de numerosas invitaciones a partir del año 1998, nunca lo ha hecho durante octubre. Seguramente, aunque sea difícil entrar en sus pensamientos más profundos, sea un día de enorme significancia para él. Habrá un antes y después de esta fecha emblemática, donde celebra a generaciones que lo vieron nacer y otras tantas que él pudo dar vida. Hermosa paradoja del destino, que del horror, da nacimiento, a historias hermosas, que se replican una y otra vez, con un único denominador común: la alegría de vivir.

5 thoughts on “Viena: 92 razones para vivir, 77 años después.

  1. No me canso de leer y releer una y mil veces sobre el gran día, Martí lo describes taan hermoso y me siento parte de esa aventura

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