No esta muerto quien pelea, se escuchó en muchos momentos. El cansancio, nos había jugado una mala pasada. Habíamos caminado sin cesar. Nos habíamos tenido que acostumbrar a vivir a las corridas. Muchas veces, ni siquiera podíamos desembalar. Eco de resignación. Ya habría tiempo para sentir mayor comodidad. Íbamos detrás del tiempo, sin siquiera poder alcanzarlo.

Así pasaron los días, fue tiempo de decir hasta luego. Un momento, más fuerte que el otro. El recuerdo perpetuo de la felicidad constante. Sonreír, ante tamaño objetivo. Todo lo que vendría por delante, solo permitiría invitar a la alegría destellante. Habíamos sido y seguiríamos siendo bendecidos.

Llegaron los primeros correos del opi. Se lo notaba emocionado. No dudaba, que ésta aventura, lo había dotado de vida. Ya no se sabía si serían 120, pero con seguridad, sus últimas cinco semanas, habrían significado, cada una, años de emociones encontradas. Podíamos dedicarle un aplauso y levantar una copa, en su nombre. Con ese brindis, el abrazo a otros millones de abuelos, que seguro se merezcan, una historia como la nuestra.

Correspondencia que invita al reencuentro

El sueño, en papel, esta cada vez más cerca

ernesto allerhand 19 de octubre de 2015, 15:39

para mí

Mi superheroe, TU lo hiciste posible. Estoy presionado con el tiempo.(quien me aconsejó descansar? ja,ja) Llegamos con atraso. Pero lo primero eres tu y lo serás siempre ! Prometo ponerte lineas a la tarde.Pero tenía la necesidad de poner estas lineas . Te siento cerca, y asi quedamos. Somos un team. Somos dos en uno.

Te . . . ya sabes y lo sientes.

Corro donde Inge, hoy almuerzo en su casa.

Hasta en unas hoas, cuidate, y siempre adelante

OPI

El sabor del reencuentro

ernesto allerhand 20 de octubre de 2015, 0:09

para mí

My dearest one: Tarde, para mi o para ti ya es Martes. No descansé un minuto. Inge, Luisa, y ahora Pablo quieren saber mas y mas. Me ducharé y a la cama.

Menos mal que ayer comí las 2 bananas antes de subir al avión. Apenas arriiba y nos sirvieron una buena merienda hasta Roma. Que me dices ? Tenía que dejar la mitad. En Roma me pasó rápido la espera. Me pasaron con la silla de ruedas de mano en mano, mujeres, hombres. Arriba, abajo. Luego en en avión nada se movía. Salimos con mucho atraso. Y comíamos después de la una de la noche. Una rica lasaña. Muy angosto los asientos, pero aguanté piola. Me gusta volar. Escuché música, no he conseguido luego cambiar de canal. Me faltaba el buen compañero que hasta me arreglaba la TV.

Manuel me habló esta tarde. Preguntaba por ti. Buen tipo.

Todos me dicen que me veo mejor que antes del viaje, que he aumentado de peso. Si, alguien me cuidaba mucho.
Que tipo duro este cuando no subí rápido al micro N° 10.

Te habrás dado cuenta que no me daba vuelta cuando me fui. Pensando en mi abuelo. Estoy decidido y seguro que pronto nos volvemos a ver y gozar juntos.

Cuando desempaquetamos con mami me empezaba a marear. Ni me acordaba que tu mandaste las “manos” a tus padres. Ni de quien era el hermoso chal. Me faltan regalos, Shoshana, que me la tienes que saludar muy mucho se quedó la pobre con mis encargos.

A ducharse y a la cucha. Solo, me falta algo, Topo Gigio.

Leila tow

Opi

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2 thoughts on “Un hasta luego, con sabor a permanencia.

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