Se cumplían exactamente 3 meses de aquel abrazo interminable. Sentía piel de gallina al recordarlo. El tiempo había pasado volando, aunque por momentos me sucedía percibir que se detenía interminablemente. Comprendía entonces, una vez más, que tiempo y espacio, eran una mera creación divina. Invención que no teníamos forma de controlar. Vinieron a mi cientos de recuerdos. Todos ellos, especialmente bellos.

Había sido en Barcelona, ciudad totalmente cautivante. Vinieron a mí Las Ramblas, La Boquería, su Catedral, La Sagrada Familia y tantos otros lugares únicos e irrepetibles. El Aeropuerto de El Prat, quedaría grabado en nuestras mentes. Punto referencial del encuentro. Allí había comenzado la gran aventura. Evento, que si bien había surgido meses atrás, hasta quizá años, pero había tomado fuerzas y concreción, en la capital de Cataluña.

Nos confundimos en un abrazo, que se replicaría y engrandecería día a día. Dábamos inicio a la pieza más impresionante de nuestras vidas. No había duda, que sería única e irrepetible. Pocos abuelos nonagenarios, a lo largo y ancho del globo, pueden tener la suerte, de cumplir esta hazaña. De todos modos, a futuro, tenemos la somera seguridad, que serán muchos los que tomarán nuestro ejemplo.

Cada día que pasa, me siento más feliz y vivo, por haber convertido un sueño en realidad. Estaré eternamente agradecido, sin importar lo que pase a futuro, de tener el honor y orgullo, de haber llevado adelante un viaje, con un gran maestro. Un abuelo singular. Con sus defectos y virtudes, que lo hacen único. Ser querible y adorable, con facilidad. La misma sencillez, que pocas veces genera deseos de matarlo.

La alegría, en estos tres meses, es inmensa. Me reconforta saber que el opi afirma que este viaje, le dio más vida. Más esperanzas. Como él bien dice “yo me nutro del viaje. Con cada día que pasa, doy más valor e importancia a este acontecimiento único. Mi cuerpo y alma están marcados por tu cariño y abrazos”.

Cada caricia y mirada cómplice, no pueden venderse ni comprarse. Hacen de esta relación, no un vínculo de abuelo y nieto, sino mucho más que eso. Somos mejores amigos. Agradecidos a la vida, que nos ha regalado la fortuna de tenernos el uno al otro. Nuestra relación no tiene fronteras. Podemos estar muy lejos físicamente, pero espiritualmente, estamos, a cada instante, juntos.

Toca volver a agradecer a muchas personas que hicieron posible esta aventura y siguen haciendo que nuestro proyecto siga adelante, semana a semana, con mayor intensidad. Allí está en primer lugar mi familia, especialmente mi madre. Sin dudas, ha tenido el coraje y la valentía, de con sus interrogantes y desacuerdos, apoyar nuestra locura. Ha ayudado a mi abuelo, en cada instante de preparativos, que han hecho posible, que opi llegase al día 15, preparado física y psicológicamente.

En otro orden de ideas, no puedo dejar de mencionar a Patri, que es una parte fundamental de nuestro diseño proyectual. Sin ella, gran parte de lo que ustedes ven semanalmente, no podría ser factible. Mi gratitud a Alan y Merce, Joan, Álvaro y Ana María, Regina y Klaus, Fritz, Robert y su bella familia, Manuel y Dorothea, Shoshana, Erika y Rami, entre tantas otras hermosas personas y almas caritativas a nuestro paso. A todos ellos un abrazo gigante por su amistad.

El amor nunca se olvida

El viaje, reavivó nuestro amor, con mayor profundidad. Un viaje, al corazón de nuestras raíces. Redescubrirnos a partir de nuestros orígenes. Del horror de los campos de exterminio y el único camino de la escapatoria, a la oportunidad de un titánica y maratónica aventura, que nos ha devuelto las sonrisas. La vida siempre nos da revancha. Nunca debemos bajar los brazos y saber que podemos reivindicarnos, a la vuelta de la esquina.

Permitirnos, por el tiempo que estuvimos juntos, volver a ser uno. Sin dejar de saber, que continuaremos siéndolo, sin importar donde nos encontremos. Opi perdura en mi corazón y yo descanso dentro de él. Percibirme, casi una proyección perfecta de su ser. Conocer al dedillo todos sus gustos. Comprenderlo, incluso, mejor que lo que él mismo puede entenderse ¿Cómo se logra? Con el poder del amor, que puede vencer a todo mal.

La felicidad, a través del entendimiento. El poder estar de acuerdo consigo mismo y actuar en consecuencia. Estado perfecto, que es el deseo de cualquier persona. Verdaderamente el mayor de los regalos que podemos hacerle a todos nuestro seguidores. Por esa razón, desde el primer día, con todo ahínco, intentamos transmitirles, desde nuestros corazones, la hermosa vivencia, con la intención de que nuestro ejemplo se multiplique.

Deseamos que el futuro libro, pronto a editarse, sea también un gran estímulo, para viajes intergeneracionales. Que muchos abuelos y abuelas junto a nietos y nietas, tomen coraje y se animen a vivir, plenamente, como nosotros, felizmente, lo hemos hecho. Me despido, recordando que mi superman, sigue siendo, sin ninguna objeción, mi gran ídolo: mi opi, abuelo querido.

19 thoughts on “Tres meses tres: el reencuentro soñado

    1. La suerte ha sido toda nuestra queridos amigos Mercè i Alan. Han sido el comienzo, de nuestra historia más bella.
      Justo estos días estaba escribiendo sobre nuestros primeros días en Barcelona, para la publicación del libro, y uds estaban todo el tiempo presentes. GRACIAS TOTALES!

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