Relatos Descoloridos de Alcoba

otra página divertida del entrañable abuelo. Más historias para sacar sonrisas. En esta oportunidad la lluvia le impide jugar tenis. El banco le liquida mal la jubilación. Y como si fuera poco su hija y yerno se toman unos días de vacaciones y él se hace cargo de los nietos.

Acompánalo en una nueva aventura imperdible. ¡QUE NADIE NOS QUITE LO BAILADO!


Llueve como si fuese la última vez. ¿A qué no se imaginan que día es? Exactamente: ¡sábado!. No hace falta decir que en la semana, cielo soleado. Apenas si vimos unas pocas nubes. No hay derecho. Lo bueno, tenemos la final de la champions. Messi contra Cristiano. Hace pocas semanas ya jugaron, pero por la liga de España. 3-1, para los catalanes. Roland Garros un sueño. Vi tenis de alto vuelo. Disfruto más del court femenino. No solo, porque con faldas, las chicas son más bonitas. También porque me permiten ver más tenis. El tenis que no voy a poder disfrutar este fin de semana. Estoy viendo que concierto elegir. La sinfonía número 5 de Mahler, junto a Tosca de Puccini, serán un condimento único. Basta la salud. Mi amiga preparó albóndigas. Son mi plato predilecto. A mi edad se disfruta la carne. Si es molida, mucho más. La coca no puede faltar. Me ayuda una enormidad en la digestión. El postre, será un mousse de chocolate. Me relamo de solo pensarlo. En casa es fruta o gelatina. ¿Por qué no nos permitimos un flan con dulce de leche, un helado (que no sea bajas calorías) o alguna torta con exceso de manteca? Siento que hay placeres, que nos son vedados, incluso en vida. De peso estoy fenómeno. Ya no me falta ningún diente. No tengo grandes problemas de lozanía. Entonces está claro que me merezco un poco de dignidad.

El banco me volvió a liquidar mal la jubilación. Un lío de aquellos. No tengo quien me los solucione. Mis hijos y nietos no tienen tiempo para este abuelo desesperado. El mayor, me dijo que él me lo gestionaba, a cambio de un porcentaje por 6 meses. ¡Que desgraciado! Para colmo pedía un 30%. Luego accedió a un 20, por 8 meses. Como si no fuese suficiente, lo mucho que hago por él. A los padres no les cuento. Van a decir, soy el culpable de su personalidad codiciosa. La opción de un gestor, me parece un desacierto. Si el problema lo cometió el banco, que lo arreglen. Si en cambio, el organismo de liquidación jubilatoria, incurrió en el yerro, debería hacerse cargo. No sé por dónde empezar. Seguro algún otro retirado, está haciendo desmanes con mi dinero. Voy a apersonarme la semana entrante, en la sucursal donde cobro. El mes pasado, me dijeron que tenían que verlo con la central. Mucho no hicieron. ¡Bendita burocracia! Mientras tanto, cada mes quedo más ajustado. No hay derecho de jugar con la salud de un anciano. Es un tema delicado. El pobre de Lito, en terapia intensiva. Parece le dio un infarto. Pensar que hace tan solo dos semanas, estábamos jugando al tenis. Era mi partner. Lo he notado un poco estresado, pero nada que me advirtiera un deterioro de su energía. Mis queridos amigos, una cosa es el chasis. Otra muy distinta el motor. Mi yerno me lo repite a diario, relamiéndose. Posiblemente lo hace, porque el de carrocería, está a la miseria.

Mi Benja, anda preocupado por sus exámenes. Ya ni me come. Anda enflaqueciendo de lo lindo. El otro día me acerque, y me sacó carpiendo. Parece que sacó el carácter de la madre. Es puro corazón, pero a veces le cuesta demostrarlo. Trato de no tomarlo a la personal. Para que se tranquilizara, lo invité al cine. Vimos una de ciencia ficción, que a él le fascina. Dice que leyó todos los libros. A mí me pareció una ridiculez de principio a fin. De más está decir, no pude ni seguir el hilo. Ante la disconformidad, con la que salí de la sala, me di una segunda oportunidad. El viernes iremos a ver un concierto. La Sinfónica Municipal dará una exhibición. Dvorak con su sinfonía novena “del nuevo mundo”. Schumann y su concierto para piano y orquesta en “La menor”. Finalmente Shostakovich y su sinfonía N°6. Creo va a ser muy agradable. Aprovecharé que sus padres se van tres días a las sierras. Se decidieron a una velada romántica. Bien merecido, un descanso. Es la oportunidad perfecta, para hacerme del timón. Voy a disfrutar tres días de mis nietos. De todos modos el sábado el tenis no me lo pierdo (sol mediante). Domingo ya veremos que hacemos. Me es suficiente, con tratar de improvisar un programa, para este tortuoso finde. Con Anelise, era todo más sencillo. Teníamos plateas anuales en la opera. No había festival al que no acudíamos. Era una persona activa y reconocida. Tenía éxitos deportivos por doquier. Me colgaba cuanta medalla había en juego. Ahora me tengo que acostumbrar a ciertas cosas desagradables. El pelo crece donde uno no quiere: nariz y orejas. La ley de gravedad, ya no se aplica. Dejamos de ser los reyes, cuando llegó otro león más joven a la manada. Me conformo, con que este fin de semana, al menos para mi chica, volveré a ser el rey de la selva.

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