Relatos descoloridos de alcoba

nos trae una nueva aventura. En esta oportunidad el primo Fritz visita a nuestro querido abuelito. ¡Que la disfruten!

El jueves pasado fui a la peluquería. Jaime me conoce al dedillo. Sabe que a mí no me tiene que dejar ninguna pelusa, ni pelos en la nariz y orejas. El corte es clásico (aunque con el poco pelo me queda, no hay muchas opciones) y a la moda. Podría enlistarme en el ejército, que no hace falta me rasuren. El mayor de mis nietos, no se cansa de fastidiarme que me cortan el cabello como a dictador de comienzos de siglo XX. ¿Acaso no entiende que no hay herida más profunda que comentarios del género? Yo sobreviví a todo: hígado encebollado, apendicitis, amigdalitis, dos matrimonios y tres convivencias cama afuera, hipotecas, destierro, inmigración forzada. Resistí movimientos insurgentes, fascismos, criticismo familiar, implantes dentales, dos infartos y siguen las firmas. No por nada soy pieza de museo. No de cualquiera. A veces pienso del Louvre o del Prado. Van a creer que me creo más que otros. De ningún modo. Tampoco voy a desmerecerme luego de tanto trajín. Ahora me recuerdo (algunas cosas no las olvido) que hace unos días vino mi primo Fritz de Estados Unidos. Vive allá desde hace setenta y tres años (prácticamente toda su vida) con su mujer Elfride. Vino solo. Dice que sino, no son vacaciones. Se va quedar diecisiete días. Quise tirarle un colchón en mi dormitorio (prometía ordenar a cambio), pero mi hija me lo prohibió. Dice que no somos un hotel.

Para ganarme mi preciado premio, debía ordenar. Nadie comprende, un dormitorio organizado y acomodado, es la perdición de la humanidad. ¿Cómo demonios vamos a encontrar lo que tenemos guardado o escondido? Aquellas personas que mantienen un orden, no honran el pasado. En mi vida si tiré un par de medias agujereadas. Ya saben señores y señoras, a mí no me regalaron nada. Todo me salió un ojo de la cara. Igualmente, de haber dejado mi cuarto en condiciones, mi niña no me hubiese autorizado el pijama party de dos semanas. Hubiese estado lindo. Con Fritz somos como hermanos. Él tiene una cabellera envidiable para sus 87 años. Amarronada brillosa, que implica tinturarlo cada tres semanas. No hace, ni hizo deporte durante su vida, pero la columna la tiene derecha. Claro que no como la mía, pero no está a noventa grados como el resto de los mortales, peinando canas. Es la quinta vez que nos visita (también tiene una hija traductora viviendo aquí) en los últimos veintidos años. Nunca comprendí porque lo hace tan esporádicamente. Según sus comentarios, le teme al avión. Sin embargo con Elfride, hacen miles de kilómetros anuales. Él me dice que en general son con cruceros. ¿Quién entiende a los seres humanos?

A mi nieto ya le dije, que el tío Fritz no le va a traer grandes regalos. En realidad le quería dar 500 dólares al mayor. Pero se lo prohibí. Eso podría complotar con nuestra relación. Es extremadamente materialista y yo no puedo cumplir sus caprichos. Para mí que mi primo quiere comprar su silencio. El muy reo, sabe el costado oculto de todos los seres vivos. Se las arregla bien para hacer negocios, cuanto más puede. Al final le trajo ropa de marca (mi heredero solo juega en grandes ligas) y unos habanos importados. Yo no sé qué va a hacer con eso (en realidad seguro los vende en el mercado negro). Por suerte que no fuma ni marihuana. Al menos eso me dicen los padres. A mi edad no logro ver demasiado lo que acontece a mi rededor. Hace unos días estaban robando la tienda donde hacia mis mandados y ni me di por aludido. El dueño me preguntó si no
estaba al tanto de lo sucedido. Pensé que había fallecido su esposa. La pobre vive de enfermedad en enfermedad. Para no estarlo. La quinta vez en un mes que les roban. No hay derecho. Gente de trabajo. El esfuerzo y labor, que me dio encontrar un restorán como la gente (el que frecuentábamos hace solo veintitres años, lo cerraron intempestivamente), ni les cuento. Vamos a cenar todos juntos por respeto y consideración de mi querido primo. Obviamente, el monto de tamaño evento, corre por cuenta mía.

7 thoughts on “Relatos descoloridos de alcoba VI

  1. G E N I A L. Sabes que todas esas historias me divierten un montón porque me siento muy parte de ellas. Soy super crítica con mis seres amados, pero debo decir sinceramente que escribes y describes maravillosamente. SOS UN GRANDE y vas a lleagr muy lejos

    1. Muchas gracias por tus hermosas palabras. Sé que con el esfuerzo y la constancia se puede. Un beso y abrazo rompe costillas.

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