Visitar las aguas termales del lago de Heviz, ha sido una experiencia interesante. No solo porque conseguí entrada gratuita por tres horas, sino porque aproveché para nadar y descubrir el lago más grande de Europa. Aquí les traigo algunos datos interesantes, para que los tengan en cuenta, en caso de visitar Hungría. Asimismo me permito decir, que a pesar de ser ultra-turística, Héviz es un bello destino y hay pueblos cercanos interesantes por descubrir.

¿Qué hace tan especial al lago de Heviz?

No solo son las termales más grandes de Europa, sino las segundas de mayor extensión en el mundo. A diferencia del lago Echo, en Nueva Zelanda (el de mayor tamaño y con una temperatura superior), es que en el país de Oceanía el agua no puede usarse con fines medicinales y tampoco es aconsejable para nadar.

Cuando la historia tiene su encanto

El origen del lago Héviz se remonta al tiempo en el que la cadena montañosa basáltica comenzó su formación. Esta fue alrededor del lago Balaton y a lo largo de la llanura panónica, en la región transdanúbica. La actividad postvolcánica de la zona constituyó, indefectiblemente, el origen de las termales que hoy son el atractivo turístico sin parangón. Es interesante observar que las excavaciones arqueológicas demuestran que la zona fue completamente inhabitada hasta el final de la edad de piedra.

Saludable ante todo

Se cree que el agua del lago es renovada a través de una cueva debajo de ella misma. La particularidad que esto le da es que en invierno la temperatura del agua es de aproximadamente 25 grados y en verano entre 33 y 35 promedio. Por esta razón se puede aprovechar de las propiedades del lago durante todo el año. Además, como dato extra, las algas que encontramos en sus aguas, le dan un especial color azul.

El agua puede observarse oscura, generalmente caliente y no es tan sencillo mantenerse a flote. De todas maneras parece ser que sus propiedades terapéuticas son numerosas, ya que contiene dióxido de carbono, azufre, calcio, magnesio. El horario de apertura varía según el día y temporada, pero por lo general es de 9 a 18, con entradas diferenciadas por unas horas o todo el día.

Para que nada te sorprenda

Para moverse dentro de las termales, tenemos un reloj de pulsera, que nos garantiza total privacidad. El mismo nos indica cuanto tiempo nos queda de uso de servicios, como así también el acceso a las distintas instalaciones. Asimismo a través del mismo se nos asigna un casillero, que el que usaremos durante nuestra estadía, y donde podemos guardar nuestro equipaje.

Otro dato de color, para aquellos que no viajen con ojotas, chancletas o sandalias (según el país el nombre), es que hay una maquina que nos proporciona unas de material plástico. No son de lo más cómodas y nos llenaremos de agua dentro, pero son una rápida y fácil solución. Además de que podemos renovarlas constantemente y de que la maquina que está a nuestra entera disposición, permite qu se ajusten al tamaño de nuestros pies.

Entonces ya saben, si están por Hungría, una buena opción es el Balaton y por supuesto Héviz, con termales incluidas, especialmente si viene de arriba