Se habla hasta el cansancio en el lenguaje popular de los peligros que trae aparejada la práctica del pulgar en alto. “Te van a matar” dicen unos asustadizos. Otros más moderados apelan al “¿y si te violan? Pero lo que es seguro todos tienen miedo a verte correr libre, en una selva de cemento, que nos ha robado lo más preciado: nuestra libertad.

Introduccón al autostop (o como viajar a dedo y vivir en el intento)

Hoy no vengo con novedades. Parecería que la temática se aleja un poco de lo que nos proponemos en “VIAJANDO CON MI OPI” pero te aseguro que vas a ver que no es así. ¿Estas preparado para surfear entre la duda y el amor de sentirte vivo?

¿Qué es el autostop en pocas palabras?

El autostop en una definición poco científica, es la mayor expresión de libertad. Es sentir el viento en la cara, que al tiempo que te golpea, te invita a sonreír. Es conocer un sinfín de personas nuevas, dispuestas a ayudarte, llevándote de un rincón a otro, con la única razón de expresar su solidaridad.

Si queremos algo más técnico (que a mí me parece le hace perder el encanto), es la manera de viajar por carretera donde paramos un vehículo, generalmente haciendo una señal con el dedo pulgar, para pedir transporte gratuito a los conductores. ¡Atención que a veces quieren cobrarnos por el trayecto! Ya les hablaré de esto en el futuro.

Levantar el pulgar es abrir las puertas a un mundo nuevo. Repleto de ilusiones. Conocer infinidad de personas, que por unas horas parecen amigos de toda la vida, y que posiblemente no volvamos a ver. Gente que en muchos casos ha usado este método maravilloso para recorrer el mundo, y ahora quiere devolver un poco de tanto amor recibido. ¿No es un mecanismo fenomenal y solidario?

Claves para no equivocarse

En un comienzo, si eres de los que tienen algo de vergüenza, esta práctica va a superar tus limitaciones. Recuerdo un pasado donde mi dedo asomaba pequeñito y con temores. A veces podía estar varios minutos sin hacer autostop, por la sencilla razón de que algún transeúnte me miraba, generándome inhibición.

Lo más importante es tener en cuenta el punto de partida. No es un buen comienzo en medio de una autopista, por ejemplo. En cambio las gasolineras (estaciones de servicio), rotondas cerca de alguna ruta, semáforos o sitios donde los autos vayan a baja velocidad, nos dan mayores oportunidades para que algún auto se frene.

Recomiendo que uses carteles. Hace que los conductores tengan algo de curiosidad y demoren su marcha. Además nos evita que algunos autos que van a pocos kilómetros de distancia no se frenen en vano. También es útil muchas veces, ya que podemos colocar sitios intermedios, haciendo algunas escalas que de otra manera, nos impedirían arribar exitosamente. ¡Ya te contaré más en futuras entradas del blog, acerca de consejos a la hora de partir!

¿Por qué SI hacer autostop?

Un poco he adelantado en mi definición casera de autoestop (en la forma más española). Primero que nada puedo decirte que te hace entrar en un mundo de dimensiones desconocidas. Conoces un sinnúmero de gente y a cada paso que das, pisas más fuerte.

Recuerdo muchas anécdotas que pueden servirte de ejemplo. Una vez regresaba de un encuentro de autostop en Argentina y la genialidad de la ruta hizo que fuéramos tres hombres con el pulgar en alto. ¿El resultado? Viajar en camiones, camionetas, solteros solitarios volviendo a casa a las 2 de la mañana, y una familia con una niña de nueve años. ¡Sí, incluso una familia nos subió a su auto en la parte trasera, con nuestras mochilas encima!

Aquella familia en Casares, provincia de Buenos Aires, incluso nos invitó a comer a su casa. Y esta, amigos de Viajando con mi Opi, es otra razón más que valedera. Sucede más seguido de lo que parecería, que la gente nos lleva a sus casas. Nos hace conocer a sus familias. Nos invita a tomar algo o aún mejor, nos paga un almuerzo o cena, casi de película (la comida digo, aunque la escena podría serlo en algunos casos).

Para no extenderme demasiado sobre este punto, solo mencionarte que también puedes generar un vínculo. Hubo una vez un encuentro con camioneros en CORABASTOS (probablemente el Mercado más grande de Latinoamérica) en Bogotá, Colombia; allí entrada la noche y con el temor de una zona que no parecía segura, viví otra historia increíble. Viaje del centro al sur del país, con un grupo de camioneros. Lo mejor que dos años más tarde los reencontré y quede en casa de uno de ellos por dos días, en un pueblo perdido en la montaña.

Precauciones básicas para el exitoso aventón

No quiero fomentar los miedos, pero tampoco quiero dejar cosas libradas al azar. Ya te informaré en detalle que cuestiones son centrales, aunque aquí voy a presentarte un adelanto. Por ello debes estar atento principalmente en tus pertenencias. Si bien es muy poco probable suceda, es importante las tengas contigo lo más que puedas. ¡Nunca las coloques en el maletero (baúl) o en los asientos, sin antes estar seguro de que el conductor no va a dejarte abajo!

Entonces retomando te diría considerar:

  • No subir a un bólido si desconfías de la gente que ha frenado. ¡Seguir a tu instinto es importante!
  • Ten tu mochila cerca de ti y no te distraigas demasiado (una vez me quedé dormido en San Juan, Argentina, y al despertar mi mochila había desaparecido, con tal suerte que la habían guardado en la bodega de la estación de servicio, por una cuestión de seguridad).
  • Evita hacer dedo en zonas peligrosas (villas, lugares descampados, zonas rurales que te hayan indicado que es probable que puedan robarte). Esto es más que nada para Latinoamérica y ciertas áreas de Asia.
  • Intenta establecer un diálogo inmediato con el automovilista que te indique básicamente su perfil. Es una buena manera de acercarse y además evitar cualquier posible desliz. A veces indicar que alguien nos espera o dar alguna referencia que permita darnos seguridad propia, es útil.
  • Infórmate del punto de partida con antelación. Improvisar no está de más, pero no es mi parte favorita (aunque me ha dados buenos resultados). Preguntar a personas que han hecho el mismo recorrido o googlear en internet no es mala idea. ¡Hablaré de este punto en futuras entradas!

 

 

Experiencias autoestop alrededor del globo

Me voy a despedir contando tres anécdotas que refuerzan mis razones para elegir el autostop como medio de transporte. Para hacer más sólido mi argumento, apelaré a rincones distantes del planeta, y en situaciones dispares. ¿Te subes a mi tren?

Por el norte israelí, autostop a la rusa

Terminaba un curso de meditación Vipassana (tengo pendiente un artículo sobre el tema) y entre mis compañeros de servicio estaba Vitali, un ruso muy carismático. Su señora había hecho el primer curso. Al conocerla, ambos me invitaron a que recorriera el norte de Israel con ellos. ¿La experiencia? ¡Impactante!

Al iniciar nuestra aventura caminar por varias horas entre una maratón por Galilea, donde tendríamos agua y toda clase de frutas. Al poco tiempo iniciar una recorrida que nos tendría durmiendo en un kibutz. Pero la mejor parte uno de los conductores que nos llevo a la orilla del río Jordán y nos deleitó con el sonido de sus 32 armónicas. Nuestra lágrimas de emoción hablan por si sólas.

Antes de levantar el pulgar

Esto ha ocurrido en más de una oportunidad. ¿La última? Estaba en Eslovenia y pretendía llegar a Verona en Italia. Tenía una larga recorrida y me ocurrieron dos hechos hermosos:

1) Sin siquiera comenzar a hacer autoestop una señora me invitó a subir a su coche. Me dejo en una rotonda y días más tarde por correo electrónico me diría:

heiii, Martin – I’m glad everything ended well.

Travel safe, keep in touch and welcome back to Bled eventually, there is always place for friends in our home.

Enjoy your staying in Verona – I’m sure we’ll meet again somehow:)))
with best wishes and hugs
Tadeja

En resumen, después de haber compartido unos pocos kilómetros juntos, me abre las puertas de su casa, en un paraíso digno de visitar, para cuando quiera. ¿No esta nada mal, verdad?

2) Una vez en Italia Mauro pararía en la autovía nacional y me subiría a su auto. ¿Lo saliente? Convencido de que en Italia la gente no es tan amiga del autostop (y en algo tiene razón), me pagaría el billete de tren, ante mi negativa. Sería algo larga la recorrida, pero para el anecdotario.

Un cachaco en la costa colombiana
En Colombia tengo miles de anécdotas. He recorrido en varias oportunidades y por meses más de la mitad de su territorio, con excelente éxito. Entre otras recordar al vuelo mi llegada a Santa Marta, una vez terminado el carnaval de Barranquilla.

Una familia joven se orilló y al grito de “suba cachaco”, ingresé en la parte trasera del jeep, rodeado por una lona de plástico. Me habían confundido por alguien de Bogotá o al menos del centro de Colombia, y por eso me decían Cachaco. A la hora y media disfrutaríamos de un excelente almuerzo, en donde el conductor pediría un bis para el argentino.

 

¿Y con toda esta información, aún tienes dudas de salir a la ruta en autostop? ¡No lo pienses más, libera tu mente y prepara tu mochila!

2 thoughts on “Introducción al autostop

    1. El viaje es algo que hacemos todos Los dias de nuestra vida y llega un momento en que lo hacemos no solo mentalmente mas bien fisicamente!

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