Desde el 1° de octubre, fecha de su aniversario, opi paso a ser Prof. Allerhand. Quien lo esté leyendo, puede, que a estas alturas, para nada se sorprenda. Tal vez se alegre, al recibir esta noticia, tanto como opi se ha alegrado al recibir esta distinción. A partir de ese día, no sin cierta ironía, me pide que lo trate con mayor respeto y no sin antes anteponer Profesor.

Preparativos de una tarde inolvidable

Llegamos a la Stubenbastei y nos esperaban alumnos y exalumnos que habían estado trabajando en el proyecto “Ernst Allerhand”, donde intentaban revivir sus primeros años de vida en Viena, recordando el horror del nazismo, que puso fin a millones de vidas. A quienes tuvieron mayor suerte, los dejo en condiciones infrahumanas, para su nueva vida, en tierras lejanas.

Subimos al ascensor, junto a Regina, profesora y amiga íntima del opi hace casi 17 años. Solo tenemos claro, nos espera un té junto a alumnos que el opi ha conocido en sus anteriores viajes. De hecho tiene programada una charla con nuevos alumnos, de la Stubenbastei, unos días más tarde.

Al entrar a la biblioteca, en el quinto piso, lo reciben con un aplauso interminable. Todos están sonriéndole y agradeciéndole por su visita. Opi se pone a conversar con ellos, sin siquiera sentarse. Absolutamente todos permanecen sentados, esperando que tomemos nuestros lugares. Opi se demora unos minutos, que parecen una eternidad.

Una vez que hemos tomado asiento, nos indican la comida que han preparado, especialmente para nosotros. Muchas delicias, ante nuestros ojos. Unos días más tarde, sabría que habían sido elaboradas por una de las alumnas, que es hija de un hombre que tiene un catering en Viena. Ese mismo hombre, Joshua, encontraría días más tarde en la Heuriger. De todos modos, esto, ya es una historia aparte, de la que pienso no adelantarme.

Opi vuelve a indicar que su café es leche con leche y muy poco café. No sin antes hace algunas bromas, pide que le traigan sacarina. Me mira, como un buen niño, diciéndome si está bien lo que ha dicho. Asiento y me sonríe, al tiempo que me acaricia mi rostro.

Nueva condecoración: reconocimiento de vida

Cuando vuelvo a mirarlo, está nuevamente de pie. Quieren otorgarle una distinción. En un comienzo opi no entiende muy bien, producto de que cada día, aún más, se encuentra en una gran nube, de la que difícilmente quiera bajar. Para él, es todo un gran sueño, que tiene su punto más elevado en Viena.

Una hermosa carpeta roja de tapa dura, ante nuestra mirada. Todas las personas, nuevamente de pie. Le explican que quieren darle un reconocimiento, por la importancia que ha tenido, desde 1998, para la Stubenbastei. Opi, con un leve movimiento de ojos hacia arriba y el labio hacia afuera, indica una inconmensurable sorpresa.

A partir de ese instante, es nombrado Profesor Honoris Causa, de la institución en la que nos encontramos. Me guiña el ojo y por vez primera me indica que ahora tengo que dirigirme a él de la siguiente manera: Señor Profesor Allerhand. Ya no va a aceptar que le vuelva a decir opi.

Otra vez la biblioteca se colma de aplausos, que emocionan profundamente al flamante profesor. Toma la carpeta con el diploma, la levanta en alto y se deleita con una serie de chistes con mucha ironía. Nuevamente lo aplauden y le dedican un sinfín de sonrisas.

Desde ese preciso momento, acumula un nuevo título a sus vitrinas. En esta oportunidad, no son producto de sus éxitos deportivos, sino de su grandeza humana y la formidable admiración que ha cosechado a su paso. Puede sentirse orgulloso, que su vida, no ha pasado sin pena ni gloria.

Más que una razón para condecorarlo

La reciente condecoración dice en alemán (que traduzco) “La Stubenbastei Viena, tiene el honor de que el Señor Ernesto Allerhand, por su participación en el intercambio de la historia del exilio judío y su trabajo como constructor de puentes entre las generaciones, reciba el título de Profesor Honoris Causa”.

Nos volvemos a sentar, por enésima vez. Opi está con una felicidad que lo inunda. Ya no puede dimensionar todo el cariño que hemos recibido a nuestro paso. Tanta gente hermosa, que a cada paso, se nos ha brindado de manera completa. No dudamos en un minuto, que tenemos la gran fortuna, de poder disfrutar, juntos, de la página más feliz de nuestras vidas.

6 thoughts on “Herr Professor Allerhand – Nueva condecoración para el opi

  1. Me encantan el profesor Allerhand y el excelente relator de este increíble e inolvidable viaje! Esto es realmente vivir!!!!

  2. Que bárbaro, vuelvo a decir lo mismo como me hubiera gustado estar allí con uds. Tenemos que organizar de ir la próxima vez abuelo, hija y nieto, es el próximo gran desafío nuestro. Adelante siga disfrutando paso a paso y yo soñando desde acá con uds

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