Cuatro personalidades, distintas, pero que tienen un único propósito

Casi podría decir que cumpliría el objetivo. Tan solo faltaría hacer autostop en Eslovenia, para decir: ¡MISIÓN CUMPLIDA! He hecho autostop en todos los países de los balcanes. En breve se cumplirá el próximo reto. No caben dudas.

¡Acompáñame en esta nueva aventura!


¿Dónde está mi cabeza?

Sales apurado del Hostal y ni siquiera reparas en tus objetos personales. En un rapto de iluminación no recuerdas que paso con la tarjeta de memoria (valga la coincidencia). ¡No está en la cámara, ni en la computadora! La mañana parece comenzar muy mal. Tratas de no maldecir, pero sabes que no es la primera vez que te sucede. Regresas, cargado y casi que corriendo. ¡No hay tiempo que perder!

Revuelves toda la mochila o mitad de ella. En el equipaje de mano: nada. Entras a la habitación, que por suerte está vacía. Misma suerte de tener a un huésped, temprano en la mañana despierto, cuando nadie está en la recepción. Remueves íntegramente la cama sin respuestas. Pero cuando vuelves a descender, estaba en el bolsillo de la camisa que habías usado el día anterior. Resuelto el enigma tiempo de seguir tu camino.

Larga caminata que conduce a la amarga espera

Conoces la ruta o eso crees. Caminas más de tres kilómetros hasta llegar a la estación de buses. Tan solo quieres saber los horarios con destino a Mostar. Siempre es bueno tener un plan B, si el autostop resulta fallido. Ya te han dicho “salir de Dubrovnik es peor que un grano en el culo”.

Continuas tu paso y ahora te concentras en encontrar el bendito puente. Lo ves a lo lejos, pero no encuentras el camino que conduzca a él. Se lo ve en alto. Muy alto. Las indicaciones que obtienes son erradas, hasta que finalmente un alma iluminada te indica un continuo de escalinatas de piedra que se hacen interminables. La buena noticia es que una vez atravesado el puente, hay un sitio donde los autos pueden orillarse. ¡Tiempo de esperar y probar buena suerte!

Primera personalidad: el exhippie cincuentón

Luego de casi dos horas de mala espera, donde te has comido parte importante de tus víveres (pero aún eres precavido), un BMW se detiene, y sientes que se apiadan de ti. ¡Ya era hora! Parece que comienza a ser un día perfecto. De hecho lo ha sido desde el preciso momento que has reencontrado tu tarjeta de memoria. Tiempo de continuar pensando positivo y seguir adelante.

Niko es chofer profesional. Tiene cincuenta y cuatro años y un sinfín de anécdotas divertidas para contarte. Te alegras de conocer gente así. Solo la ruta te da esta fantástica oportunidad. Ahora va camino a una casa sin electricidad que era de su padre. De tanto en tanto la visita. Parece que su onda hippie, del pasado, ha sido razón más que importante para que se frene. Me cuenta lo que ha disfrutado estar en Holanda, y la “marihuana free”. La conversación nos conduce, más tarde que temprano, al momento del adiós, y una vez más la incógnita te arremete.

Segunda personalidad: de Italia para el mundo

Claudio frena algunos metros más adelante. Tienes un desorden monumental que dilata el tiempo de arribo. Ves la placa que indica que el automóvil es italiano y enseguida le dices “Buongiorno, ma Lei ‘e italiano?”. Si, efectivamente lo es, y tu suerte sigue en ascenso. Va a Neum, tan solo 18-20 kilómetros más adelante. Los problemas de momento son dos: primero que Neum es todavía bastantes kilómetros antes de la división de rutas y segundo que Claudio no recuerda si hay un buen lugar donde poder hacer autostop. En sus palabras “porca putana!”.

No dudo un minuto. He visto cientas de placas de Alemania e Italia y es la primera vez que un auto se frena. ¿Y por qué no? Entonces sin siquiera darte cuenta estas hablando perfecto italiano, y vuelves a sentirte como en casa. Claudio se ha casado con una croata pero vive en Venecia. Sus dos hijas viven en Neum (en croata significa sin cerebro) y han contraído matrimonio allí. Con el afecto intacto y esa calidez que solo los italianos tienen, en comparación con el resto de Europa, me desea el mayor de los éxitos.

Tercera personalidad: el guía que todo lo puede

Otra vez una larga espera. Ya no se sabe si pasaron dos horas o tan solo una. Entretanto un poderosisimo sanguche de tortilla española y hongos grillados te devuelve las ilusiones, y crees que no todo está perdido. Observas las mismas caras una decena de veces y te sientes algo inquieto. Algunas risas compartidas, de las cuales no eres parte, van dirigidas a ti. ¡Paciencia! Si has aguantado dos veces dos horas, está comprobado que eres de fierro.

“Vamos, ven que te llevo”, el grito de Darjan que te hace sentir más feliz que nunca. Crees que vas directo a Mostar, pero en realidad estarás parando 30 kilómetros antes. Ya has hecho la mitad del camino y cruzado una vez la frontera de Croacia con Bosnia-Herzegovina (atención no decir solo Bosnia). Ahora entre los datos históricos, debes pasar la frontera dos veces más y la historia reiterada dice nuevamente: Croacia con Bosnia-Herzegovina.

Darjan es maestro de deporte o algo así, en una escuela en Neum. Ha nacido en Bosnia y Herzegovina, aunque es de la minoría croata, que según sus palabras es cada vez más minoría. Católicos, ortodoxos y musulmanes conviven, pero no tanto. Indica que dependiendo quien te cuente la historia, tendrás una u otra mirada. ¡No es novedad! Él también es guía en Dubrovnik, pero piensa en irse a Alemania. Sus dos sueldos no le alcanzan para vivir.

Entretanto su padre era coleccionista de autos antiguos, y tras su muerte ha tenido que vender casi treinta. No deja de contarme datos históricos y geográficos. Sientes que es un placer oírlo. Aprendes mucho sobre el tiempo de los Otomanos e incluso de la República Veneciana. Una de las tantas razones por las que debas atravesar tres fronteras en pocas horas. Para la despedida te presenta su pueblo y te recorre por algunos sitios turísticos cercanos.

Cuarta personalidad: el incógnito

Alen no ha frenado a tiempo pero tu no te has percatado. Estas a tan solo treinta kilómetros de lograr el objetivo y quedan dos horas de sol. Estas completamente seguro de conseguirlo. Cuando de pronto un auto regresa y te dice “¿estas yendo a Mostar? No te había visto bien y decidí regresar”. Así estás dadas las cosas y no tienes más que agradecer a tu destino.

Alen tiene nombre de actor y es musulmán. Lo descubres veinte minutos más tarde, luego de haber sido interrogado. Notas que la gente en Bosnia Herzegovina tiene la particularidad de llamar la atención con las manos, mientras conversa. Te tocan haciéndote sentir extraño, incluso siendo argentino. Poco importan las nimiedades, porque para cuando quieres dar las gracias, ya estas frente a la estación de autobuses, comenzado a disfrutar de Mostar.

2 thoughts on “Cuatro personalidades, entre tres cruces de frontera

Coméntanos...