Hermanarse con lo desconocido

A veces me pregunto como puede ser que gente con la que hemos convivido toda la vida (amigos y familiares), estén dispuestos a dar mucho menos por nosotros, que seres anónimos. La duda de situaciones extremas, conduce a miedos legítimamente profundos. Pregunta que confusamente nos agobia hasta el cansancio.

Bastaría un simple ejemplo para pensar el mundo de lo predecible. Si tomase a mis padres, hermano y seguramente la mayoría de mi circulo de “amigos” y conocidos en Buenos Aires, llegaría a la sana conclusión de que ninguno de ellos ayudaría a un mochilero como yo, recorriendo cualquier parte del globo. ¿Injusto prejuicio? ¡Por supuesto que no! El que se teme a si mismo y no ha salido más de cuatro manzanas a la redonda de su egocentrismo suburbano, poco conoce de lazos de solidaridad.

Las caras de la alegría AUTOSTOP

Gracias a gente como la que aparece en las fotos, las ilusiones renacen incluso en los días más oscuros. Yo levantaría la copa tan solo por ellos. Aquellos que no le temen a lo desconocido, porque saben que un mundo de posibilidades está al alcance de sus manos. Abren sus corazones, quizá a veces entre la inconciencia de torpes raptos de sinceridad.

Nada podría ser posible sin gente como ellos. Aquellos que nos devuelven las esperanzas y que nos mantienen menos vulnerables ante la indiferencia ajena. Sin dudas, gestos pequeños, pero sublimes. ¿Que sería de nosotros, mochileros (con lo grande de esta palabra), sin la compañía y el apoyo incondicional, de anónimos, que en segundos, se convierten en personas de carne y hueso, mucho más solidarios, que gente con la que hemos compartido una vida?

Cuando no esperas nada, recibes mucho

En rincones inhóspitos, con la mochila a cuesta, caminando sin rumbo, y de pronto un auto viejo se detiene y te indica que estas bienvenido, no solo a su auto, sino también a su casa. O cuando sin pensarlo, el mismo carro que te trajo hace unos minutos, regresa con comida o abrigo, para que no pases frío. O esos instantes donde alguien decide cambiar el rumbo de su recorrida, para acercarte cientos de kilómetros.

¿Cómo llamarían a todo esto? ¿Casualidades del destino? A mi me gusta creer que atraemos todo aquello que internamente creamos con anterioridad. Si tu amas a otros con tu corazón, y abres tus manos para aprender a recibir, solo basta esperar, necesariamente con una gran sonrisa, para disfrutar de lo inesperado. Son tantas las situaciones que podría citar, peor creo lo mejor es predisponerse a la aventura, y experimentarlo en carne propia.

Algunos hermosos ejemplos

1) Primera vez en Colombia:
Cruzamos la frontera y la policía solicita a un auto que nos embarque. Nos dice que no irá muy lejos, pero puede dejarnos en el cruce de rutas que conduce a Pasto, Colombia. Ante su pregunta ¿conocen el Santuario de las Lajas? Respondemos que no. Es nuestra primera vez en tierras colombianas. Entonces nos indica que es una de las maravillas de estas tierras, y desvía su camino para llevarnos.

2) Tres triste tigres en la ruta
Tres hombres, mochileros, con aspecto de buena gente, intentan regresar de un encuentro autostop. Las posibilidades esa oscura tarde de otoño son pocas. ¿Estamos tan locos de creer que tres hombres podrán regresar juntos a Buenos Aires? Vamos a recorrer pueblo a pueblo, durante más de 350 kilómetros, para llegar a casa.

Lo más hermoso es que en el recorrido, incluso una familia (Nito, Mercedes y Martina, con los que aún mantengo la relación), deciden parar (y a pesar de que somos tres personas con nuestras mochilas), nos llevan al siguiente pueblo. Para no ser menos, nos invitan a cenar en su casa y nos ofrecen poner nuestra carpa en el garage de su casa. ¿Podemos pedir algo más?

3) Perdido en la frontera
Cruzar la frontera entre Grecia y Macedonia entre el frío y la noche. Ver dificultada la posibilidad de encontrar un hotel. Pero cuando mantienes la mente positiva, te encuentras una familia adorable, y te invitan a pasar unos días en su casa en el pueblo. ¡No paras de comer, beber y escuchar historias enriquecedoras!

4) Amigos rusos y el poder de la música
Te dicen que hacer autostop en Israel es una locura. Hace unos meses han matado a tres jóvenes israelíes en la misma situación. Regresas de un servicio de meditación Vipassana en un Kibutz del norte israelí. Conoces un matrimonio ruso que recorre el mundo, y se convierten en grandes amigos. Parece los conocieras de toda la vida. Decides que es tiempo de tomarse unos días libres, luego de intenso trabajo, y recorrer el norte, a orillas del río Jordán, pero prefieres confiar en la solidaridad de los conductores.

Somos tres. No conocemos la ruta. Tengo un par de contactos de internet que me ofrecen hospedarme. Pero ahora no viajo solo y dudo si las ofertas se mantendrán. Sin embargo con el dedo en alto, y entre una maratón de fondo en Tiberias, comienza la función: en pocos segundos emprendemos viaje. Uno de los conductores decide que lo acompañemos a disfrutar del río y la naturaleza, mientras él trabaja unas cuantas horas en la hidroeléctrica. Es invierno y nuestro rededor está más verde que nunca. Nos ofrece un café árabe y un emparedado de aguacate y dátiles.

Pero lo mejor está por venir….
En el camino de vuelta, coloca música y comienza a tocar sus armónicas. Tiene más de treinta. De fondo niños remontan barriletes y el aroma de mi niñez perdida florece. Estoy feliz, pero sin embargo lloro. Lloro de emoción. La música que vibra con total intensidad me conmueve. El paisaje de fondo no puede ser mejor. Ahora entiendo que soy una persona totalmente afortunada.

Pruébalo tu mismo

Si quieres descubrir las maravillas que te tiene preparada la ruta, es hora de armar tu mochila, y ver el mundo con tus propios ojos. Seguro encontrarás gente hermosa que enriquezca tus experiencias. Pero recuerda que cuando ello suceda, ya no serás el mismo, porque al igual que las aguas que fluyen, y constantemente se renuevan, tu mente hará lo propio.

No he conocido gente que se haya arrepentido de sus actos, a la hora de emprender un viaje. Tan solo he encontrado mochileros, que luego de sus primeras aventuras, ya no quieren volver a la vida de rutina. Son un porcentaje mínimo, que por fortuna va en aumento, que entiende que la vida de oficina, encerrado entre cuatro paredes, es una pérdida de tiempo. No culpo a los temerosos. Más por el contrario, los entiendo. ¿Acaso es fácil cambiar una vida de seguridad y aburrimiento, por una llena de felicidad e interrogantes?

2 thoughts on “Cuando lo desconocido es más sano que lo conocido

  1. por algo habia dejado este articulo para poder leerlo con MUCHA tranquilidad…….. Es maravilloso y remueve cosas que creia que no me importaban…….
    Martin: cada dia admiro mas tu coraje, valentia para hacer y decir lo que crees mejor, y plasmar en palabras aquello que tan bien nos hace a los que tenemos la dicha de leerte (y conocerte,por supuesto…….)

    1. Malu, me emociona tanto leerte. Son tan hermosas tus palabras. Tan sentidas. No se si tenga tanta valentía o coraje, pero si me siento, muchas veces, un ser verdaderamente libre, que fluye, casi con el viento. ¡Un placer conocerte, para mi también!

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