Podrían decir que la foto que antecede es una casualidad del destino. No puedo asegurarlo. Simplemente puedo aseverar, que nada de esto hubiese sido posible. Sin el altruismo de cientos de seres de noble corazón y un país (Bolivia) que decidió cobijar a miles de familias que de lo contrario hubiesen tenido un indefectible final con olor a leña, de un invierno berlines con sabor a miseria. Cientas de historias se escriben y se dibujan, con sus particularidades. Historias que nos permiten ver, que siempre hay esperanzas, de un mundo mejor.

Reitero, a riesgo de redundar, que pocas historias han sido escritas con tanta sangre. No hay buenos y malos, cuando inocentes mueren al borde de la locura. Somos testigos presentes, de que no podemos ser lo que somos, sin lo que nuestras generaciones pasadas, hicieron de nosotros. Cargamos sobre nuestras espaldas, el peso indefectible de un camino, que nos conduce hasta nuestro árbol genealógico, como prueba de nuestro porvenir.

Hace unas semanas escuché la canción “Bolivia”, del cantautor Jorge Drexler, y me llegó muy profundo. No pude, sino, retrotraerme a mis raíces. Mi abuelo y sus padres, tuvieron la maravillosa bendición de ser acogidos, por un país que desde el tiempo de la colonia ha sido vapuleado. Quizá nadie pudo describirlo mejor que Eduardo Galeano.

“Aquella sociedad potosina, enferma de ostentación y despilfarro, sólo dejó a Bolivia la vaga memoria de sus esplendores, las ruinas de sus iglesias y palacios, y ocho millones de cadáveres de indios. Cualquiera de los diamantes incrustados en el escudo de un caballero rico valía más, al fin y al cabo, que lo que un indio podía ganar en toda su vida de mitayo, pero el caballero se fugó con los diamantes. Bolivia, hoy uno de los países más pobres del mundo, podría jactarse -si ello no resultara patéticamente inútil- de haber nutrido la riqueza de los países más ricos”. Eduado Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina (1971).

Un país que fue ejemplo para mundo entero, en uno de los momentos trágicos de la historia contemporánea. En el pasado sufrió como pocos países la colonización, que en la modernidad dio lugar al imperialismo. Bolivia dio tanto al mundo para terminar de rodillas y recibir la espalda. Es imperioso reconocer el papel de un país del que me siento orgulloso de tener sangre y que ha sido un ejemplo sin igual: Bolivia. País que en muchos casos se convirtió en territorio de paso, pero que sin dudas, salvo miles de vidas de inocentes, al borde del abismo.

Posiblemente, no es errroneo volver a pensar, nuestro reencuentro no hubiese sido posible, si Bolivia, para el año 1939, no hubiese abierto sus fronteras, cuando en todo el globo, estaban cerradas y este blog jamás hubiese nacido. Pero fuera de eso, el verdadero agradecimiento, a la única sociedad, que a pesar del odio y la miseria mundana, decidió salvar a miles de víctimas inocentes.

Drexler nos dice “entre las canciones de mi nuevo disco, Bailar en la cueva, hay una que no sé si es mi preferida, pero que quiero especialmente por varios motivos: Bolivia. Habla de la salida de Alemania de mi padre de cuatro años y mi abuelo, en 1939, escapando del horror nazi”.
“En enero de ese año todas las cancillerías latinoamericanas decidieron dejar de dar visados por unos meses a los refugiados que intentaban escapar. Todos los países, menos Bolivia, que fue el único país que recibió a mi familia en un acto de valentía y generosidad”.
“Mi familia vivió en Oruro ocho años. Mi bisabuelo murió en Bolivia, mi tío nació ahí… Cuando hace un año fui a tocar a Bolivia por primera vez, lo hice con mucho agradecimiento y mucha emoción”
Fuente: Pagina Siete, Bolivia

Se estima que entre 1938 y 1942 ingresaron en Bolivia entre 7.000 y 8.000 judíos, de los cuales tal vez la mayoría lo hizo a partir del decreto del 9 de junio de 1938, mediante el cual el Gobierno de Germán Busch permitió el ingreso y establecimiento de judíos en el país.

Bolivia

JORGE DREXLER

Europa, 1939.
Todos decían que no en las cancillerías
(años de guerra caliente
Varios años antes de la guerra fría).

Todos decían que no,
Cuando dijo que sí Bolivia.

Berlín era un nido de ratas.
El paladín de la bravata, gritaba,
Llenaba estadios
De un árido erial de desvarío ario,
Un árido erial de desvarío ario.

Las puertas se iban cerrando.
El tiempo colgaba de un pelo.
Y aquel niño en los brazos de mis abuelos.

Y el pánico era evidente.
Y todo lo presagiaba:
El miedo ganaba cauce,
Abría fauces, vociferaba.
Y entonces llegó del frío,
En pleno glaciar hiriente,
Una insólita vertiente de agua tibia:

Todos decían que no,
Cuando dijo que sí Bolivia.

Y el péndulo viene y va
Y vuelve a venir e irse
Y tras alejarse vuelve
Y tras volver, se distancia
Y cambia la itinerancia
Y los barcos van y vienen,
Y quienes hoy todo tienen
Mañana por todo imploran
Y la noria no demora
En invertir los destinos,
En refrescar la memoria.

Y los caminos de ida
En caminos de regreso
Se transforman, porque eso:
Una puerta giratoria
No más que eso, es la historia

Fuente: musica.com

5 thoughts on “Bolivia: nada de esto hubiese sido posible

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