Barcelona para nosotros es la ciudad que ha vuelto realidad un sueño. Tiene un significado especial. No es sólo la ciudad que dio vida a este sueño (que si bien comenzó años atrás, cobró realidad justamente aquí). También urbe cosmopolita de arquitectura deslumbrante. A cada paso, descubrimos lugares maravillosos. Nuestras energías renovadas, daban, asimismo, una oportunidad única para contentarnos en cada recorrida. Eran nuestros primeros días, de una aventura única e irrepetible.

Excelentes anfitriones

La suerte de tener a personas tan maravillosas como Joan, Mercè, Alan y tantos otros anónimos, que encontramos en cada rincón. Desde que salimos del aeropuerto, la magia cobró vida. Miles de anécdotas impensadas, en la vida rutinaria de gran ciudad. Cientos de personas hermosas, que demuestran que el mundo no está perdido. Como bien repite opi, en cada nuevo día “me dan la esperanza de que podemos estar y vivir mejor”.

Descanso interminable en ese primer día, luego de un vuelo extenso. Buenos Aires-Roma y una escala de 3 horas. Escala que no fue tal, ya que opi tuve que correr de una parte a la otra del aeropuerto, quejándose del pésimo servicio en Fiumicino. Roma-Barcelona, con un vuelo casi de cabotaje. 17 horas más tarde, contando la escala, estaba bajando del avión. Un nuevo viaje comenzaba. En busca de nuestras raíces. La oportunidad de conocer más de nosotros. Dar vida a sueños de millones, que quizá nunca cobren realidad.

El merecido descanso terminó en una furtiva cena, donde no faltó la clásica tortilla española. Opi se anticipó diciendo que ni azúcar ni sal podían ser de la partida. También no dejó de mencionar que él, pescado no come, casi sin excepciones. Fue el comienzo de charlas intensas y la posibilidad única de conocer a dos seres maravillosos: Mercè y Alan. Ellos fueron nuestros anfitriones durante tres espectaculares noches. Asimismo conocimos a Paf, su gato. Desde aquel día, también nuestro.

Sagrada visita

Seguimos en la Sagrada Familia. Cientos de historias se escribieron en esa Catedral. Gaudí, un año después del comienzo de la construcción, pasó a ser el protagonista principal, hasta su muerte accidental, saliendo de la misma. Pasaron varias décadas y continúa siendo el emblema, de esa imponente construcción. Nos cautivó desde el primer instante. Posiblemente fue la visita más elegante de las que tuvimos. De hecho, de las pocas visitas con guía (otras fueron con audio guía, con sus pros y contras).

Parques, plazas, catedrales, iglesias, calles y callejones. Museos, casas de antaño y no tanto. Edificios señoriales, Ramblas, ríos, monumentos. Cada pequeño pedazo de Barcelona, recorre nuestras mentes y ha entrado en nuestros corazones. Si bien las aventuras apenas comenzaban, la ciudad que nos recibe, siempre permanece en nuestros pensamientos. Siempre la recordaremos, como el punto de reencuentro. Comienzo impensado, del momento más mágico e irrepetible de nuestras vidas. Una pieza de arte, que sólo nosotros dos, podemos dar vida, a cada instante.

Muchos otros sitios, han sido recorridos. Muchas más aventuras y anécdotas han sido vividas. Para todas ellas, dejamos que el lector tenga la paciencia e imaginación. Las páginas que tanto ansían, han sido y serán escritas con muchísima calma. La misma calma, que se le pide al lector, al momento de tomar ese libro, que dará vida a un sueño único e inimaginable.

 

 

5 thoughts on “Barcelona: la ciudad que hizo el sueño realidad.

  1. No me canso de decir una y mil veces que me hubiera gustado estar con uds. Estas vivencias son únicas e inolvidables

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