Aventura y cambios en el blog

Desperté temprano cuando el calor y la humedad habían dado algo de tregua. Entraba un alegre viento norte por la ventana. Me había permitido apagar el ventilador de techo que con su incesante ruido se convertiría en música con sabor a monotonía. Sin saber la hora era suficiente para darse cuenta que recién había amanecido. Coloqué una almohada detrás de mi espalda y me incliné hacia un costado para continuar el descanso por otra hora u hora y media. Entre tanto había conseguido borrar que serían las últimas horas antes de la definitiva partida.

Entre lo largo y corto de la aventura

Recuerdo que el día anterior había sido especialmente corto. O ahora que lo pienso mejor tal vez largo en exceso. Había intentado evadir las sábanas y por vez primera había cedido ante su encanto. Extender el descanso por tiempo prolongado con el olvido repleto de memoria. Recurso excelente para levantarse aún más cansado que cuando me había ido a dormir, a noche y fracción del despegue. Mí alrededor estaba inundado por un aroma con sabor a aventura. No miento: algunos miedos afloraban y me hacían sentir idiota.

Ni la menor idea para donde iban los días. Mucho menos las noches. Apenas si trazaba un recorrido perdido en el espacio entre una transpiración que recorría con espantosa suavidad toda la espalda. Acostumbrado al horrible olor que deja la humedad en el cuerpo cuando el sudor es siquiera la excusa del clima y no de un arrebato de locura. Silencio y el golpe de la puerta anunciando el momento de desayunar y retomar los preparativos. ¿Cinco minutos no alcanzan para armar una mochila?


Algunos cambios se aproximan

En el preciso momento que estas líneas se hacen públicas estoy en el avión camino a Bruselas. Casi cinco horas de viaje que dan comienzo a una nueva aventura. Esta oportunidad me tiene solo pero con las mismas energías o incluso más. El plan: la improvisación.

A partir del día 8 de Agosto estas páginas comenzarán a combinar dos de mis pasiones: literatura y viajes. Empezarán a notar desde el Blog algunos cuentos, historias y muchas fotos y recorridos viajeros. Podrán viajar junto a mí a través de paisajes pero sobre todo rincones del mundo de las letras. Si el ánimo, el tiempo e incluso los deseos transformados en hechos lo permiten, me intento convencer que no serán las únicas novedades y vendrán tantas otras.

Los próximos dos meses, si no me engaño, me tendrán en ocho países de Europa con diversos proyectos, entre los que la redacción de un libro condensará muchos de ellos. Entre tanto la compañía de la buena música permite sentirse menos solo. ¿Qué importancia tiene si la verdadera sabiduría esta en convivir con uno mismo? Ni se lo pregunten. Las fuerzas siempre merman cuando dejan de ser solo una idea.


Reencuentro y despedida

Encontré mi remera verde clara (un tiempo casi flúor) entre el orden vuelto desorden antes de seleccionar que se vendría conmigo. Ahí estaba el pantalón negro de tela de avión desmontable. Creo me quedaba unos talles grande. No por nada el cinturón de hebilla conseguía darme dos vueltas. ¿De verdad era small? Hace diez años o más había sido uniforme obligado en mis travesías por Sudamérica.

No necesité olerla para preguntarme con algo de tristeza ¿Todo aquello ocurrió alguna vez en esta vida? Tiempo suficiente para dejarla de lado y pensar que ya era un trapo. En Israel llegó incluso a ser uniforme de trabajo. ¡No estoy jodiendo! Por entre 14 y 15 dólares la hora vendí mi alma al diablo. En realidad exagero. Puse manos a la obra y con un salario doblando la media comencé a limpiar casas en Tierra Santa.

¿Por qué siempre pataleamos en el momento presente sobre cosas que viéndolas en retrospectiva no fueron tan malas? Creo que por un salario por hora de esa magnitud algunos venden hasta a la madre. Por fortuna nunca seguí la corriente de un mundo materialista. Y así hoy me encuentro en un avión que imagino diminuto y donde a duras penas quepo. Respiro profundo y con una sonrisa me digo: que feliz al hacer lo que se me antoja sin darle explicaciones nadie.

Te con pan de salvado mediante, me afeito al ras de forma de estar presentable para un vuelo donde me voy a encontrar con cientos de desconocidos. Entonces queda claro que la afeitada es para sentirme bien conmigo mismo. No necesito Match III ni mucho menos IV para quedar en perfectas condiciones. Incluso una descartable que me traje de Argentina hace dos años, junto a un pack de 6 u 8 aún estaba en desuso. ¿Y me vienen a hablar de consumismo?

¡Qué maravilla! Otrora haciendo autoestop en la ruta y luego, sin planteármelo, meditaba entre inodoros y cocinas mugrientas. Disfrutaba de intensa reflexión interior, guantes de plástico de por medio y un trapo a veces amarillo y otras anaranjado. ¿Los colores se repiten en todo el globo? Hoy, el uniforme se despide pero el camino me encontrará nuevamente haciendo lo que más amo: viajar de mochilero y escribir al compás de la ruta. ¡Nos seguimos leyendo, en cualquier destino!

15 thoughts on “Me voy, me voy… me fuí: cambios en el blog

  1. recien ahora te puedo escribir. todavia no puedo entender, (o no quiero) Me cuesta aceptar los designios divinos, cuando duelen tanto!!!
    te abrazo con mi corazon

  2. .Martin mis mejores deseos po este viaje tan soñado por vos y se te abran nuevos caminos. Mucha suerte de todo corazon de tu tia que tanto te ama. Amalia

  3. ¡Buenísima tu mochila de Superman!
    Buen viaje Mar!! Qué lo disfrutes!!
    No dejes de escribir, Sos extraordinario.

  4. Buon Viaggio Martin! Leggerò sempre con passione il tuo blog di viaggio!
    Ti aspetto in Italia 🙂

  5. No puedo creer cuanto te amo hijo mio.Vuelvo a repetirte una y mil veces que sea todo hermoso lo que empiezas nuevamente, experiencias nuevas, asombros, cosas lindas otras no tanto. A disfrutar la vida hijo adorado. Ojala pronto nos reencontremos

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